Circular con viento es peligroso, porque desestabiliza al vehículo y aumenta el riesgo de accidente. Cuando el viento sopla de frente, esto afecta a la aceleración y por tanto, aumenta el consumo de combustible. Pero sin duda, cuando más peligroso es el viento es cuando sopla de costado, sobre todo si es racheado o sopla a ráfagas.