Los frenos de inducción (también llamados ralentizadores eléctricos o electromagnéticos), permiten obtener un frenado de resistencia sin rozamiento. La principal ventaja de este sistema de frenado es que al no tener rozamiento entre partes mecánicas, el desgaste y el mantenimiento son mínimos, y permite frenar vehículos muy pesados, como camiones, autobuses o trenes, sin apenas consumo de energía.