Las marchas cortas como la 1ª y la 2ª son marchas que tienen mucha fuerza y, por tanto, consumen mucho combustible. En cambio, las marchas largas como la 5ª o la 6ª no tienen fuerza, pero sí mucho rango de velocidad. Hemos de cambiar lo antes posible a marchas largas, de esta forma el consumo de combustible disminuye. Por lo tanto, adaptar las marchas a las necesidades del vehículo es una técnica eficiente para ahorrar carburante.