La mejor manera de prevenir la aparición del sueño durante la conducción es parar y descansar. Esto se debe a que el sueño puede afectar nuestra capacidad de reacción, concentración y percepción, lo que aumenta el riesgo de accidentes. Descansar cada 2 o 3 horas o entre cada 200 y 300 km es recomendado para evitar la somnolencia. Conversar con pasajeros o realizar llamadas telefónicas no son métodos efectivos para combatir el sueño al volante. Comer durante la conducción tampoco es una solución adecuada, ya que puede distraernos y aumentar el riesgo de accidentes.