El titular de una motocicleta será el responsable directo de su correcto funcionamiento de acuerdo a la ley, y estará obligado a realizar las inspecciones técnicas periódicas que se establezcan, la primera de ellas a los cuatro años desde su fecha de matriculación. Una vez superada esta prueba, las inspecciones deberán realizarse cada dos años y se anotarán en dicha tarjeta.