Las velocidades máximas fijadas para las carreteras convencionales que no discurran por suelo urbano solo podrán ser rebasadas en 20 kilómetros por hora por turismos y motocicletas cuando adelanten a otros vehículos que circulen a velocidad inferior a aquellas. E cambio dicha velocidad máxima no podrá superarse en ningún caso ni en ciudad, ni en autopistas, autovías o travesías.