La relación entre velocidad y consumo de combustible es directa y se puede dar por los siguientes motivos: al acelerar nuestro vehículo, el motor debe trabajar más y por lo tanto consumirá más combustible. también incidirán factores como la resistencia aerodinámica del vehículo o la marcha con la que circulemos, ya que, si conducimos con una marcha muy alta el motor se revolucionará más y gastará más combustible.