El remolque de un vehículo averiado o accidentado únicamente deberá hacerse por un vehículo especialmente destinado para este fin como una grúa. Excepcionalmente, y siempre que se haga en condiciones de seguridad, un vehículo averiado podrá ser arrastrado por un turismo hasta un lugar en el que no entorpezca la circulación, excepto en las autovías y autopistas en que estará terminantemente prohibido y en el caso de los vehículos que transporten mercancías que únicamente podrán ser desplazados por vehículos específicos para ello.